Dejé de Comer Fuera Entre Semana. En 3 Meses Ahorré 1.800€ y Como Mejor Que Antes

14 euros el menú.

De lunes a viernes.

Cincuenta semanas al año.

Eso son 3.500 euros.

Solo en comidas de entre semana.

Sin contar los cafés después. Sin contar el capricho del miércoles. Sin contar las cañas del jueves que se convierten en cena.

Cuando lo escribí en papel por primera vez no me lo creía.

Y entonces decidí hacer el experimento.

Tres meses sin comer fuera entre semana.

Solo fines de semana, para los planes sociales que merecen la pena.

Este es el resultado.

Antes del experimento gastaba una media de 14 euros diarios en comidas entre semana.

14 euros × 5 días × 4 semanas × 3 meses: 840 euros.

A eso hay que sumar los cafés de después, los postres, las cervezas que se añaden cuando ya estás fuera. La media real era más cerca de 18 euros diarios que de 14.

Los hogares españoles gastaron de media 3.311 euros en establecimientos de hostelería en 2023, lo que supone 386 euros más que en 2022. Dos o tres comidas fuera a la semana pueden añadir entre 80 y 120 euros más al mes al presupuesto alimentario sin apenas darse cuenta. Last.app

Sin apenas darse cuenta.

Eso es exactamente lo que pasaba.

No era una decisión consciente de gastar 18 euros. Era simplemente lo que costaba comer fuera sin pensarlo.

Con la comida en casa, el coste medio por comida bajó a 2,80 euros.

18 euros vs 2,80 euros. El mismo estómago. La misma energía por la tarde.

En tres meses el ahorro real fue de 1.847 euros.

No 500. No 1.000. 1.847 euros.

Por no sentarme en una silla de restaurante de lunes a viernes.

EscenarioCoste diarioCoste mensualCoste anual
Menú del día 5 días14 €280 €3.360 €
Menú + café + extras18 €360 €4.320 €
Tupper casero 5 días2,80 €56 €672 €
Ahorro mensual15,20 €/día304 €3.648 €

Casi 3.700 euros al año.

Solo en comidas de entre semana.

Sin renunciar a salir los fines de semana. Sin vivir como un monje. Sin privarse de nada que realmente importe.

Antes de empezar el experimento yo también sabía que comer fuera costaba más.

Todo el mundo lo sabe.

Pero hay algo que impide hacer el cambio.

«No tengo tiempo de cocinar por la mañana.»

Esta es la número uno. Y es mentira.

No hace falta cocinar por la mañana. Hay que cocinar el domingo.

Dos horas el domingo. Una olla de arroz. Una bandeja de pollo al horno. Verduras salteadas. Pasta con salsa. Legumbres cocidas.

Cinco tupper. Cinco días. Cero estrés matutino.

«La comida en tupper es triste.»

Esta también es mentira, pero más difícil de rebatir porque es subjetiva.

Lo que sí es verdad es que un arroz con pollo al curry que has hecho tú en casa, con los ingredientes que quieres, a la temperatura que te gusta, sabe mejor que el menú del día del martes del bar de debajo de la oficina.

Lo que es triste no es el tupper. Es el menú prefabricado que comes sin ganas porque es lo más cómodo.

«Necesito salir a comer para desconectar del trabajo.»

Esta tiene algo de verdad.

El problema es que esa desconexión de 45 minutos cuesta 18 euros diarios. Anualmente son más de 4.000 euros en desconexiones.

Hay otras formas de desconectar que no implican ese coste. Un paseo. Comer en un parque con el tupper. Quedarse en la oficina y leer algo durante 20 minutos. El descanso no requiere restaurante.

Aquí viene la parte que no esperaba.

Cuando empecé a cocinar para la semana los domingos, algo cambió más allá del dinero.

Comí mejor.

Esto parece contradictorio. Se supone que los restaurantes hacen mejor la comida.

Pero en un menú del día de 14 euros no estás comiendo cocina de calidad. Estás comiendo comida de producción rápida para muchos comensales a la vez. Mucha fritura. Mucho precocinado. Mucha salsa de bote.

En casa controlas los ingredientes. Controlas el aceite. Controlas la sal. Controlas que la verdura esté fresca.

Tres meses después el resultado fue inesperado: mejor digestión, menos pesadez por las tardes y más energía para trabajar después de comer.

Aprendí a cocinar.

No era cocinero cuando empecé el experimento.

Sabía hacer cuatro cosas básicas y poco más.

Tres meses de cocinar para la semana cada domingo me convirtieron en alguien que sabe hacer doce platos distintos, gestionar bien las cantidades y no desperdiciar comida.

Una habilidad real que ahora tengo y antes no tenía. Y que no me costó dinero aprenderla. Al contrario: me ahorró casi 1.900 euros.

Dejé de comer por inercia.

Esto es lo más importante y lo más difícil de explicar.

Cuando comes fuera cada día, comes donde toca, lo que hay y en el tiempo que hay.

Cuando te preparas la comida, decides qué comes, cuándo y cuánto.

Es un cambio pequeño en apariencia. En la práctica, cambia completamente la relación con la comida.

El 78% de los españoles mantiene o incluso aumenta su gasto en alimentación fuera del hogar. Salir ya no es lujo, es desahogo. El consumo fuera del hogar se ha fragmentado: desayunos, aperitivos, tardeo, café de especialidad. Qué!

El problema no es salir a comer.

El problema es hacerlo por costumbre, sin decidirlo conscientemente, sin valorar si el precio que pagas corresponde a la experiencia que recibes.

Un menú del día de 14 euros en un bar cualquiera de lunes a viernes no es una experiencia gastronómica.

Es simplemente comer porque toca comer y porque no tenías nada preparado.

Eso no merece 3.500 euros al año.

Un buen restaurante el sábado con gente que quieres, un plato que te apetece de verdad y una sobremesa larga: eso sí merece cada euro que cuesta.

La diferencia está en decidir cuándo vale la pena pagar por comer fuera y cuándo no.

Antes del experimento no decidía. Simplemente pagaba.

No es todo o nada.

El objetivo no es no volver a comer fuera nunca entre semana.

El objetivo es que cuando lo hagas, sea una decisión y no una costumbre.

Lo que funciona:

Cocinar el domingo para toda la semana es la clave. Dos horas. Cinco comidas. Sin estrés de lunes a viernes.

Los mejores platos para tupper son los que mejoran con el reposo: guisos, legumbres, arroces caldosos, pasta con salsa, pollo al horno con verduras. Todos están mejor el día siguiente que recién hechos.

Invertir en un buen tupper hermético hace que la comida llegue en mejores condiciones y que el hábito sea más fácil de mantener. No hace falta gastarse una fortuna: hay opciones de cristal por menos de 20 euros que duran años.

Lo que no funciona:

Intentar preparar el tupper cada mañana. No lo vas a hacer cuando estés cansado, tarde o sin ganas. El sistema tiene que ser el domingo o no funciona.

Prohibirse salir a comer fuera completamente. Si te quitas toda la válvula de escape, el experimento dura dos semanas y vuelves a donde estabas. La regla es: entre semana, tupper siempre salvo ocasión especial. Fin de semana, libre.

El domingo que viene.

Eso es todo lo que necesitas.

Un domingo. Dos horas. Los ingredientes de la semana que ya ibas a comprar de todas formas.

Lo que cocinas ese primer domingo:

Una olla de arroz blanco o integral para base de varios platos. Un kilo de pechuga de pollo al horno con especias. Una bandeja de verduras asadas: pimiento, cebolla, calabacín, berenjena. Una olla de lentejas o garbanzos. Una salsa de tomate casera para pasta.

Con eso tienes combinaciones para cinco días distintos sin repetir exactamente el mismo plato dos veces.

Y cuando abras el tupper el martes y huelas el guiso que hiciste el domingo, vas a entender por qué esta es una de las mejores decisiones financieras y culinarias que puedes tomar.

El precio medio del menú del día en 2025 es de 14,20 euros, un 1,5% más que el año anterior. La tendencia es al alza. Last.app

El menú del día no va a bajar de precio.

Tu habilidad para cocinar en casa y ahorrar 300 euros al mes no va a desaparecer una vez que la desarrollas.

El experimento duró tres meses.

El hábito lleva ya mucho más tiempo.

Y los 1.847 euros que no gasté en tres meses siguen en la cuenta.

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