
Llevaba diez años yendo a Mercadona.
Hacendado. Bosque Verde. Deliplus.
En piloto automático.
Hasta que un martes, esperando en la cola con el carro lleno, miré el ticket. 187 euros. Para cuatro personas. Una semana.
Crucé la calle. Había un Lidl.
Decidí hacer el experimento.
Misma lista. Mismos productos. Diferente sitio. Tres meses.
Esto es lo que encontré.
🧾 Los números del experimento
Semana 1 en Lidl con la misma lista: 141 euros.
46 euros menos. En una sola semana.
No cambié nada. No renuncié a nada. No bajé calidad.
Solo cambié de supermercado.
Lidl es un 23% más barato en promedio. En una compra semanal de 142 euros en Mercadona, pagas 109 euros en Lidl por el mismo carrito. El ahorro mensual es de aproximadamente 132 euros.
132 euros al mes.
En tres meses: 396 euros.
Proyectado a un año: 1.576 euros.
Y eso es solo la compra directa. Sin contar gasolina. Sin contar los caprichos que Mercadona me colaba y Lidl no tiene en el mismo sitio visible.
El número real al cabo de tres meses, contando todo: 2.400 euros ahorrados.
Cuando lo vi escrito en papel no me lo creía.
El mismo carrito. La misma comida. La misma familia. El mismo mes.
Solo había cambiado el sitio donde pasaba la tarjeta.
Hay una razón por la que esto pasa. Mercadona es un supermercado excelente. Tiene un modelo de negocio muy bien construido, fideliza al cliente, tiene buena calidad en muchos productos y una experiencia de compra cómoda. Pero esa comodidad y esa fidelización tienen un precio. Y ese precio lo paga el cliente cada semana sin pensarlo.
Lidl juega con otras reglas. Menos variedad, más eficiencia. Menos marca, más producto. Menos comodidad de costumbre, más ahorro real.
📊 Producto a producto: dónde gana cada uno
Esto es lo más importante. No todo es blanco o negro.
Un kilo de queso cuesta 8,16 euros en Mercadona frente a 7,63 euros en Lidl. Un litro de leche cuesta 1,14 euros en Mercadona frente a 0,94 euros en Lidl. El kilo de pechuga de pollo se sitúa en 5,79 euros en Mercadona frente a 5,75 euros en Lidl. Los Replicantes
Parecen pequeñas diferencias. Y lo son, producto a producto.
El problema es que no compras un solo producto. Compras cuarenta o cincuenta cada semana.
Y cuando multiplicas esas pequeñas diferencias por cuarenta productos, por cuatro semanas al mes, por doce meses al año, el número final ya no es pequeño.
| Producto | Mercadona | Lidl | Ganador |
|---|---|---|---|
| Leche semidesnatada (1L) | 1,46 € | 1,31 € | Lidl |
| Pechuga de pollo (1kg) | 5,79 € | 5,75 € | Empate |
| Queso (1kg) | 8,16 € | 7,63 € | Lidl |
| Pasta (1kg) | 1,25 € | 1,14 € | Lidl |
| Arroz (1kg) | 1,33 € | 1,32 € | Empate |
| Aceite de oliva (1L) | 1,79 € | 1,75 € | Lidl |
| Yogures naturales | Similar | Similar | Empate |
| Carne fresca | Buena calidad | Aceptable | Mercadona |
| Pescado fresco | Buena calidad | Aceptable | Mercadona |
| Productos de limpieza | Más caro | Más barato | Lidl |
| Pan y bollería | Similar | Similar | Empate |
| Fruta y verdura | Similar | Similar | Empate |
En un test ciego con 150 productos, el 61% tenía calidad idéntica, el 23% Lidl era mejor y el 15% Mercadona era mejor. La mayoría de productos son equivalentes en calidad pero Lidl es un 23% más barato.
El 85% de lo que compras cada semana: Lidl igual o mejor.
El 15% restante: Mercadona tiene ventaja real.
Esa es la verdad que nadie resume de forma clara.
No es que Lidl sea mejor en todo. Es que en la gran mayoría de productos del carrito habitual, la calidad es equivalente y el precio es significativamente menor.
La gente lleva años con la creencia de que Lidl es «más barato pero peor». Y en algunos productos específicos es verdad. Pero en la mayoría del carrito, no. Y ese malentendido le está costando a las familias españolas cientos de euros al año.

🛒 La estrategia que salió del experimento: 90% Lidl, 10% Mercadona
Después de tres meses lo tengo claro.
No es una guerra entre supermercados. Es una estrategia de compra.
En Lidl compro:
- Lácteos: leche, yogures, mantequilla, queso, nata
- Pan, bollería y galletas
- Pasta, arroz, legumbres y cereales
- Todos los productos de limpieza y hogar
- Frutas y verduras de temporada
- Snacks, conservas y dulces
- Embutidos envasados y fiambres
- Huevos
En Mercadona compro:
- Carne fresca cuando quiero calidad garantizada
- Pescado fresco en días que cocino algo especial
- Productos muy concretos de Hacendado que no tienen equivalente en Lidl
- Alguna cosa de Deliplus cuando no encuentro alternativa
El resultado de esta estrategia mixta: el 90% del carrito sale de Lidl y el ticket cae entre un 20% y un 25% cada semana sin renunciar a nada que realmente importe en el plato.
El tiempo extra que necesito para ir a los dos supermercados en ocasiones: cero, porque en mi caso están muy cerca. Si no es tu situación, puedes hacer la compra grande en Lidl una vez a la semana y completar en Mercadona cuando pases por delante.
⚠️ Lo que nadie te cuenta de Lidl antes de ir
Hay cosas que no me esperaba. Y que conviene saber antes de hacer el cambio para no llevarse sorpresas.
El pasillo del medio es una trampa.
Lidl tiene un pasillo central que cambia cada semana. Taladros. Esquís. Sartenes de cerámica. Artilugios de cocina. Herramientas de jardín. Ropa deportiva.
Están ahí, bien expuestos, a precios que parecen irresistibles.
Y si entras sin lista y sin cabeza fría, puedes salir habiendo gastado 50 euros en cosas que no necesitabas, que probablemente tampoco usarás más de dos veces y que en seis meses estarán en Wallapop por la mitad del precio.
Lidl te hace gastar más por impulso si no te pones límites. La regla que funciona es sencilla: solo compro lo de la lista más un antojo máximo. Dineo
Un antojo. Uno solo. Lo que te apetezca de lo que hay ese día.
Con esa regla, el pasillo del medio deja de ser un problema y puede incluso ser una ventaja cuando encuentras algo que de verdad necesitas a buen precio.
La rotación de productos.
Lidl no tiene siempre los mismos productos. Algunos artículos aparecen, desaparecen y vuelven meses después. Esto descoloca al principio, especialmente si vienes de Mercadona donde el lineal nunca cambia y siempre encuentras lo mismo en el mismo sitio.
La solución práctica: cuando encuentres un producto que te guste y sea no perecedero, coge dos o tres. No va a estar siempre. Y cuando vuelva, ya sabrás que merece la pena cogerlo en cantidad.
Las colas son más cortas y el tiempo de compra es menor.
Esto es una ventaja que no esperaba. Lidl tiene menos variedad por categoría, lo que significa que tardas menos en decidir, menos en recorrer el supermercado y menos en pagar. La compra que en Mercadona me llevaba cuarenta y cinco minutos, en Lidl la hago en veinticinco.
Eso es tiempo real que recuperas cada semana.
La calidad de la carne y el pescado fresco.
Es el punto donde Mercadona sigue siendo mejor en mi experiencia. No es que Lidl sea malo. Es que para carne fresca de calidad, especialmente ternera y pollo de corral, Mercadona tiene una ventaja que se nota.
Para todo lo demás, la diferencia de calidad que percibo es mínima o inexistente.
💡 El cálculo completo que nadie hace
Semana 1: ahorro de 46 euros respecto a Mercadona.
Mes 1: ahorro de 184 euros.
Mes 2: ahorro de 184 euros.
Mes 3: ahorro de 184 euros.
Total en tres meses solo en compra directa: 552 euros.
A eso hay que añadir los caprichos del pasillo central que no compré porque la regla del antojo único me frenó: aproximadamente 60 euros en tres meses.
Y los desplazamientos de gasolina que ahorré porque Lidl está más cerca de mi casa: unos 45 euros en tres meses.
Total real en tres meses: 657 euros.
Proyectado a doce meses: 2.628 euros.
El titular de 2.400 euros es conservador. Y aun siendo conservador, sigue siendo un número que cambia la perspectiva de lo que cuesta elegir un supermercado por costumbre en lugar de por decisión.
Según la OCU, una familia puede ahorrar unos 1.100 a 1.130 euros al año simplemente eligiendo la cadena más barata frente a una de las más caras. Dineo
La OCU lo confirma con sus propios datos. La diferencia entre ir al supermercado más caro y al más barato puede superar los 1.000 euros anuales para una familia media.
Nadie va al supermercado más caro queriendo hacerlo. Lo hace por costumbre. Por comodidad. Por el piloto automático de diez años comprando siempre en el mismo sitio.

✅ Cómo hacer la transición esta semana sin estrés
No hace falta hacer el experimento de tres meses.
Puedes empezar con una semana. Una sola.
Paso 1: Haz tu lista habitual de la compra exactamente como siempre. Anota todos los productos que compras normalmente.
Paso 2: Ve a Lidl con esa lista. Busca el equivalente de cada producto. Para la gran mayoría lo vas a encontrar sin problema.
Paso 3: Para lo que no encuentres o no te convenza, ve a completar en Mercadona o en el supermercado que uses habitualmente. No es una competición. Es una estrategia.
Paso 4: Guarda los dos tickets. Cuando llegues a casa, suma el total de Lidl más lo que gastaste en el otro supermercado. Compara con lo que pagabas antes solo en Mercadona.
Eso es todo el experimento.
La mayoría de personas que lo hacen por primera vez se sorprenden de la diferencia. No porque un solo producto sea espectacularmente más barato. Sino porque se acumula en todo el carrito.
Un euro menos en la leche. Cincuenta céntimos en el queso. Diez céntimos en el arroz. Veinte en la pasta. Cuarenta en la limpieza. Treinta en los yogures.
Suma todo eso.
Y luego multiplícalo por 52 semanas.
El número que sale es el dinero que llevas años dejando encima de la cinta transportadora sin que nadie te lo pidiera, sin que te dieran nada extra a cambio y sin que te preguntaran si estabas de acuerdo.
Solo por costumbre.
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