Así Es Como Amazon Sabe Lo Que Vas a Comprar Antes de Que Tú Lo Sepas

Buscaste unas zapatillas de deporte la semana pasada.

No las compraste. Solo las miraste.

Hoy tienes un email con descuento en exactamente esas zapatillas.

Y mañana, sin haberlo buscado, te aparece en la pantalla de inicio de Amazon un complemento perfecto para esas zapatillas. Unas calcetines técnicos. Una botella de agua. Una bolsa de deporte.

¿Cómo lo sabe?

No es magia. No es coincidencia. Es uno de los sistemas de predicción de comportamiento de compra más sofisticados del mundo.

Y está funcionando ahora mismo mientras lees esto.

Amazon lleva más de veinte años construyendo algo que ninguna tienda física podría replicar jamás.

Un perfil de comportamiento de cada uno de sus clientes que se actualiza en tiempo real con cada clic, cada búsqueda, cada segundo que pasas mirando un producto, cada cosa que añades al carrito aunque no la compres y cada reseña que lees.

Los algoritmos de Amazon recopilan y procesan datos sobre el comportamiento de los usuarios, las preferencias de compra, las tendencias del mercado y las características de los productos para ofrecer recomendaciones personalizadas y mejorar la experiencia de compra.

Pero el sistema va mucho más allá de lo que ves.

No solo sabe lo que has comprado.

Sabe cuánto tiempo miraste cada producto antes de no comprarlo. Sabe a qué precio dejaste de comprar algo que tenías en el carrito. Sabe en qué momento del día compras más impulsivamente. Sabe si compras más cuando hay una oferta de tiempo limitado o cuando te envían un email personalizado. Sabe si sueles añadir cosas al carrito y esperar a que bajen de precio.

Todo eso construye un modelo de ti que Amazon usa para decidir qué mostrarte, cuándo mostrártelo y a qué precio hacerlo.

Amazon recopila la información que proporcionas, como lo que compras, miras y revisas, así como cualquier información de cuenta como dirección y email. También recopila información automática a través de cookies e identificadores web, e información de otras fuentes incluyendo historial crediticio e información sobre interacciones con subsidiarias.

Desglosado en términos concretos, Amazon sabe:

Cada cosa que has buscado, aunque no hayas llegado a ver el producto. La búsqueda ya dice mucho sobre en qué momento de tu vida estás y qué problemas estás intentando resolver.

Cada producto que has visto y durante cuánto tiempo. Si miras un producto 4 segundos y lo cierras, señal de poco interés. Si lo miras 2 minutos, lo cierras, vuelves, lo miras otros 3 minutos y luego lo añades a la lista de deseos: Amazon sabe que estás en proceso de decisión y que solo necesitas un empujón.

Cada producto que añadiste al carrito y no compraste. Eso le dice que el precio o algún factor te frenó. El siguiente paso es enviarte una notificación cuando baje de precio o añadir ese producto en los emails de recomendación.

Tu historial completo de compras. No solo lo que compraste, sino cuándo, con qué frecuencia y si eres el tipo de persona que repite compra del mismo producto o siempre prueba cosas nuevas.

Tus reseñas y valoraciones. Lo que opinas de los productos te clasifica en categorías de gusto que permiten compararte con millones de usuarios similares.

El sistema de recomendación de Amazon utiliza el filtrado colaborativo item to item. Es decir, funciona analizando un producto comprado o añadido al carrito, incluso metido en la lista de deseos, mostrándole al cliente un ranking con productos que puedan ser de su interés. En el algoritmo también intervienen la puntuación dada a los productos por otros consumidores y las compras que han hecho usuarios similares.

Esto es lo que hace que el sistema sea tan potente.

No solo analiza lo que tú has hecho. Analiza lo que han hecho millones de personas similares a ti.

Si compras una cafetera espresso, Amazon sabe que el 73% de las personas que compraron esa cafetera también compraron ese café en grano específico en los siguientes 30 días. Y que el 45% compró un molinillo de café en los siguientes 60 días.

Con esa información, sabe que si tú compraste la cafetera y aún no has comprado el café ni el molinillo, es cuestión de tiempo que lo hagas. Y decide mostrártelos en el momento más oportuno, antes de que los busques tú.

Al mostrar productos relevantes y personalizados, Amazon puede aumentar significativamente las tasas de conversión y el valor promedio de los pedidos.

Las recomendaciones de Amazon representan aproximadamente el 35% de sus ventas totales.

El 35% de todo lo que vende Amazon no lo busca el cliente. Lo recomienda el algoritmo.

Y el cliente lo compra.

Este es el aspecto menos visible y más impactante del sistema.

Amazon no te muestra las recomendaciones aleatoriamente. Las muestra en el momento en que tienes más probabilidades de comprar.

Ha aprendido de tu comportamiento que los martes por la noche entre las 21 y las 23 horas es cuando compras más. Que después de que recibes una entrega y la abres satisfecho tienes más probabilidades de hacer otro pedido. Que cuando llevas más de 15 días sin comprar nada tienes más probabilidad de responder a un email con oferta específica.

Toda esa información alimenta el sistema para decidir cuándo enviarte el email, cuándo mostrarte el descuento y cuándo activar la notificación push.

El objetivo del algoritmo de recomendación es optimizar la experiencia del cliente proponiéndole contenidos relevantes adaptados a sus intereses, necesidades y nivel de madurez. Los algoritmos aprenden continuamente de los datos recopilados para ofrecer recomendaciones más relevantes.

Aprenden continuamente.

Cada vez que interactúas con una recomendación, el sistema aprende. Si la ignoraste, ajusta el modelo. Si la compraste, refuerza el patrón. Si la viste pero no la compraste, programa un recordatorio para más adelante.

Es un bucle que se retroalimenta constantemente y que con cada interacción se vuelve más preciso en predecirte.

El algoritmo predice. Pero hay un segundo nivel del sistema que actúa sobre tu psicología para bajar tus defensas en el momento de la decisión.

El contador de tiempo.

«Quedan 2 en stock.» «Oferta válida hasta medianoche.» «Si pides en los próximos 3 minutos llega mañana.»

Toda esa urgencia es real en algunos casos. En muchos otros es una herramienta de presión diseñada para que tomes la decisión antes de pensarla demasiado.

La urgencia artificialmente creada es una de las técnicas de persuasión más estudiadas y efectivas que existen.

El precio tachado.

Ver un precio tachado seguido de un precio más bajo activa el instinto de ahorro aunque no necesites el producto. La sensación de estar aprovechando una oferta es más poderosa que la pregunta de si realmente necesitas el producto.

Las reseñas y las estrellas.

Miles de valoraciones de cinco estrellas crean una percepción de calidad y popularidad que hace que el producto parezca una elección segura. El problema es que el sistema de reseñas de Amazon tiene problemas conocidos con valoraciones falsas o incentivadas que distorsionan esa percepción.

Los bundles y el envío gratis desde cierta cantidad.

Si tu carrito llega a 28 euros y el envío gratis empieza desde 29 euros, el sistema te sugiere añadir un producto de 1,99 euros para llegar al umbral. Acabas de gastar 1,99 euros que no ibas a gastar para ahorrarte el envío que probablemente era de 3,99 euros.

El resultado neto es que gastaste más de lo que ibas a gastar sintiéndote que ahorraste.

Conocer el sistema no significa dejar de comprar en Amazon. Significa comprar de forma diferente.

Regla 1: La lista de deseos como filtro de tiempo.

Cuando veas algo que quieres comprar, añádelo a la lista de deseos en lugar de al carrito. Espera una semana. Si al cabo de una semana sigues queriendo comprarlo, probablemente lo necesitas. Si lo has olvidado, era un impulso.

Regla 2: Ignora el contador de tiempo.

«Quedan 2 en stock» y «Oferta válida hasta medianoche» son mecanismos de presión. Si el producto es bueno, seguirá existiendo mañana. Si desaparece hoy y lo necesitabas de verdad, encontrarás una alternativa.

Regla 3: Entra con lista cerrada.

Cuando abres Amazon sin saber qué vas a comprar, el algoritmo decide por ti. Cuando entras con una lista concreta de lo que necesitas, compras lo que necesitas y sales.

La diferencia entre abrir Amazon «a ver qué hay» y abrir Amazon con un propósito concreto puede ser de cientos de euros al mes.

Regla 4: Compara el precio antes de comprar.

Amazon trabaja con terceros como anunciantes, editores, redes sociales, motores de búsqueda y proveedores de publicidad para mejorar la relevancia de los anuncios que ofrece.

El precio de Amazon no siempre es el más barato. En muchos productos, tiendas especializadas, el propio fabricante o comparadores de precios ofrecen mejores condiciones. El algoritmo de Amazon está diseñado para que percibas sus precios como los mejores sin que los compares con la competencia.

Dedicar 90 segundos a buscar el mismo producto en Google antes de comprar en Amazon puede ahorrarte dinero con más frecuencia de la que imaginas.

35%.

Esa es la proporción de las ventas de Amazon que vienen directamente de su sistema de recomendaciones.

Significa que de cada 100 euros que gastas en Amazon, 35 no los ibas a gastar tú solo. Los gastaste porque el algoritmo te llevó hasta ese producto en el momento correcto con el mensaje correcto.

No es que el sistema te obligue a comprar nada.

Es que es tan bueno prediciendo qué quieres, cuándo lo quieres y cómo presentártelo, que la decisión de compra se toma casi sola.

Eso no es magia. Es veinte años de datos, millones de interacciones y algoritmos de aprendizaje automático que mejoran cada día.

Y ahora que sabes cómo funciona, puedes decidir conscientemente cuándo dejar que el algoritmo te guíe y cuándo ignorarlo.

Esa diferencia, tomada sistemáticamente, puede representar varios cientos de euros al año que se quedan en tu bolsillo en lugar de en el de Amazon.

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